l relatarse en anteriores exposiciones tituladas "Origen y Fundación" y "Las Imágenes" los datos más significativos de aquel tiempo, dedicamos ahora una atención a la reseña de algunos momentos y vivencias más destacables durante los primeros veinticinco años de existencia de esta Corporación Nazarena. Principal cometido de aquellos primeros tiempos fue ir dotando el corto censo del mayor número posible de hermanos. Para ello se acudía a la Asociación de Padres de Familia del Colegio del Patronato Católico Ntra. Sra. de la Merced, a antiguos y a actuales alumnos, a compañeros en centros de trabajo, a familiares, conocidos y amigos a los que iba llegando la noticia de la creación de la Hermandad. De tal manera, a finales del año 1.958 el censo alcanzaba el registro de noventa y dos hermanos y veintidós hermanas.

Se contaba con la extraordinaria colaboración de los miembros del Patronato y especialmente de la Directora del Colegio, Srta. Maria Pepa Romero Barrera, quienes ofrecieron la posibilidad de contar allí mismo con una pequeña sala para la Hermandad, así como disponer de otras dependencias mas amplias para los actos de superior concurrencia.

En la salita y en el patio principal del Colegio se congregaban a diario cada vez un más alto número de hermanos, los que tras su visita a la Capilla en la que recibía culto nuestro Titular, compartían

ratos de convivencia comentando temas en relación con la marcha de la Hermandad que normalmente terminaban a altas horas; unos tratando más de lo mismo, otros en el entretenimiento más cofradiero conocido: Jugando al dominó. Tal vez tenga que ser así, porque es la manera más popular de estar quietos más tiempo y en menos espacio cuatro o más amigos juntos. A su vez los miembros de la Hermandad colaboraban con el profesorado en organización de cultos y actividades propias del Colegio, atenciones a alumnos; celebraciones extraordinarias de Primeras Comuniones, Navidades, etc…

El día 16 de marzo de 1.958 tuvo lugar la Solemne Bendición de la Imagen de nuestro Titular el Stmo. Cristo de la Buena Muerte, obra encargada por la propia Hermandad al imaginero y escultor sevillano Don Antonio Castillo Lastrucci. El acto de la Bendición en la Iglesia de San Juan de los Caballeros fue presidido por el Excmo. Sr. Arzobispo de nuestra Archidiócesis, Dr. Don José María Bueno Monreal, con asistencia de las máximas autoridades locales y el padrinazgo de la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla.

Desde entonces en cada una de las siete casas de Hermandad de las que ha dispuesto esta Corporación Nazarena, viene ocupando destacado lugar una lapida con inscripción conmemorativa de la llegada de la bendita Imagen de su Titular a la primera sede canónica.

Corresponden al año 1.958: La primera redacción de los textos que se rezan todos los viernes del año en nuestros cultos semanales; la salida de una representación en el cortejo procesional de la Hermandad de la Esperanza de la Yedra en la Madrugada del Viernes Santo; los primeros encargos de enseres para nuestro futuro cortejo procesional -guión (Bordados Sr. Elena Caro y Orfebrería Sr. Seco Velasco); insignias (Sr. Seco Velasco), etc. de los que se irían disponiendo a partir de mediados del 59.

Naturalmente, todos estos proyectos requerían la búsqueda de recursos económicos, pues con la cuota de cinco pesetas al mes que se aportaba por los hermanos, pocas realizaciones podrían llegar a verse logradas.

De ahí que la imaginación y la entrega personal de un importante grupo de hermanos hicieran posible la emisión mensual de sorteos y distribuciones de loterías; montajes de casetas en las Ferias de Jerez tanto en mayo como en septiembre;

representaciones teatrales en el salón de actos del Colegio; visitas domiciliarias en la festividad de Reyes de cortejos debidamente caracterizados para la entrega de regalos a los pequeños; excursiones en verano a playas, y otras al Rocío, Grutas de las Maravillas, etc. Muchas de estas actividades se mantuvieron y acrecentaron lo largo de la vida de esta Hermandad; adaptándose a los tiempos que se presentaban.

Ya para 1.959 esta Hermandad tenía decidida la realización de sus cultos cuaresmales, incluida su primera salida procesional en la Madrugá del Viernes Santo, día veintinueve del mes de abril.

Para ello fue menester trasladar provisionalmente la Imagen de nuestro Titular a la cercana Iglesia de La Victoria, dado que el Templo Parroquial de Santiago se hallaba cerrado por obras, y convocar allí tanto el primer solemne quinario penitencial, cuya predicación correría a cargo del religioso capuchino Fray Sebastián de Villaviciosa, como la salida procesional. Siempre se encontró con muy favorable acogida por parte del Sr. Cura Párroco de Santiago y Arcipreste de la Ciudad, el Rvdo Padre Don Francisco Corona Humanes; así como con el entusiasmo de su joven Coadjutor y estimado Director Espiritual de la Cofradía Don Francisco González Cornejo, y excelente disposición en miembros de la Hermandad de Nuestra Madre y Señora de la Soledad que en La Victoria tenía, y tiene, su sede canónica.

En la primera salida procesional, a las cinco de la madrugada del Viernes Santo de 1959, se forma la Cofradía disponiéndose solamente de la bendita Imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte. Todos los enseres y atributos necesarios hubieron de buscarse de prestado; entre ellos, el paso para el Stmo. Cristo, cedido por la Hermandad del Santo Entierro de Jerez; atributos de las Hermandades jerezanas de la Amargura, Oración en el Huerto y Soledad, entre otras: guión e insignias de la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla, desde donde incluso también nos llegaría el Jueves Santo la cera a portar por los nazarenos y que era parte de la que el Martes Santo había alumbrado el cortejo procesional de su bendito Titular. Se firmó contrato con el Capataz de costaleros Don Manuel Olmedo Corralero, quien aportaba la dirección y personal de sus cuadrillas para atender la estación de penitencia, acordándose una contraprestación de cuatro mil pesetas.

De otra parte, acuerdos mantenidos con destacados artistas locales en la interpretación de "saetas" (La Pinteño, Sevilla, Soto, los hermanos Jiménez, Acosta, Lozano, Belizón, Cerrejón -este ultimo de Huelva y que se encontraba en Jerez prestando su servicio militar), permitieron que durante el recorrido de la procesión, y principalmente tanto a la salida como a la entrada fuesen ofrecidas públicamente un elevado numero de oraciones cantadas como son las "saetas" de nuestra tierra.

Acabada la Semana Santa del año 1959 se encarga en Sevilla, en los Talleres de Don Eduardo Serradilla,.la realización de un paso para el Stmo. Cristo de la Buena Muerte, inspirado en el que presenta la Hermandad de los Estudiantes. Se contrata en la cifra de trescientas cincuenta mil pesetas, entregándose a cuenta veinticinco mil. En los últimos meses de dicho año atraviesa la Hermandad una fuerte crisis que se superaría con la desmembración de la Archicofradía del Niño Jesús de la Hermandad de Penitencia; traslado de la sede canónica a la Iglesia de La Victoria -Templo que seguía acogiendo temporalmente la actividad parroquial y cuyos sacerdotes rectores ofrecían todo tipo de facilidades- y el providencial hallazgo del sacerdote jesuita Rvdo. Padre Eduardo Maria Fernández-Fígares Marchesi, S.J., quien aceptando la dirección espiritual de la Hermandad se entregó de lleno a apoyar la solución de las vicisitudes que se planteaban y animar de continuo al grupo de cofrades que proseguían en el firme empeño de normalizar la situación. Como prueba de gratitud a este sacerdote, en febrero de 1961 la Hermandad le ofreció el nombramiento de Hermano Mayor Honorario Perpetuo.

Se resuelve el contrato con el Sr. Serradilla, quien por la cantidad percibida entrega acabada la parihuela del paso. Se afrontan situaciones de conciertos de liquidación de compromisos económicos contraídos. Se apertura Sala de Hermandad acondicionando un local destinado a carpintería en calle Ancha numero diez. Y se inicia una nueva etapa con renovada ilusión.

Para la cuaresma de 1960 se dispuso acondicionar aquella parihuela con la mayor dignidad que permitían los recursos económicos y la Cofradía puede presentar su paso propio que seguiría recibiendo sucesivas mejoras. Al ebanista jerezano Don Francisco Barroso García se le encarga la realización de una nueva cruz para la Imagen Titular por resultar la existente de ajustado tamaño, entonces imprescindible por las limitaciones de espacio de la anterior sede canónica, al propio tiempo que se le pide que de la cruz sustituida logre una nueva cruz del mismo estilo arbóreo para su utilización como Cruz de Guía procesional.

A finales del año 1961 el propio Sr. Barroso García concierta con la Hermandad la realización de cuanto se precisa para el acabado del paso del Stmo .Cristo de la Buena Muerte, según boceto que él mismo crea de acuerdo con las indicaciones básicas que iba recibiendo, y cuyo resultado es el que hoy podemos admirar. Su trabajo lo valora en cien mil pesetas, sin incluir las tallas de figuras y apliques que al final tendrían presupuesto aparte, ni la madera necesaria que debería ser aportada por la Hermandad. En la Semana Santa de 1.965 se presenta el paso de Cristo totalmente acabado.

El uno de marzo de 1.964 llega a Jerez la Imagen de nuestra Titular mariana, como donación que a la Hermandad realizan los miembros de su Junta de Gobierno, y que el día 28 de mayo siguiente sería bendecida en la Iglesia de La Victoria por el Sr. Obispo Vicario en Jerez, Dr. Don Jose Maria Cirarda Lachiondo, con la advocación de María Santísima del Dulce Nombre. En el capitulo "Las Imágenes" de estas redacciones se hacen referencias.

En octubre de 1964 Orfebrería Villarreal entrega el encargo que se le había realizado de faroles para la Cruz de Guía, bocinas y una pértiga.

La primera salida procesional del paso de palio tiene lugar en la Semana Santa del año 1.967. Para esta fecha ya la Hermandad contaba en propiedad con cuantos enseres se precisaban, salvo la candelería y las jarras. La corona de la Stma. Virgen, en plata dorada; el juego de varales lisos; los respiraderos del paso labrados en estilo gótico con capilla central dedicada al bendito esposo de María, el Sr. San José. -Abogado de la Buena Muerte-, y cuatro ángeles músicos en sus esquinas, son trabajos realizados por la Orfebrería Villarreal. El manto, palio y faldones se presentan lisos en terciopelo color morado por ser el color de la Hermandad como lo marca su guión .Se completa este paso de palio con la candelería de la Hermandad del Transporte cedida según acuerdo, y las jarras que la Hermandad de la Soledad ya no usaba.

En 1970, la Hermandad de las Tres Caídas facilitó en préstamo su candelería de serie que había sustituido por otra original labrada, y fue la ocasión para que un miembro de la Junta de Gobierno la Hermandad de la Buena Muerte decidiese adquirirla a su costa y donarla.

En 1973 se contrata con la Orfebrería Villarreal la realización de las jarras, así como una peana para el paso de palio que vendría a sustituir a la de madera pintada en color plata que venia utilizándose.

En el año 1975 se presentan bordadas en plata las caídas del paso de palio, obra realizada en los talleres jerezanos del Colegio del Salvador.

En 1977 se completa el palio presentando su techo bordado a juego, obra de los mismos talleres del Colegio de El Salvador, además de una gloria en su centro con Imagen en metal policromado (Orfebrería Villarreal) de Nuestra Señora Reina de los Ángeles, inspirada en una antigua pintura al óleo.

En 1976 es llevado por hermanos costaleros por vez primera el paso del Stmo. Cristo de la Buena Muerte, y desde 1978 los dos pasos de los Titulares se llevan por hermanos costaleros.

Siete han sido los domicilios de la Casa de Hermandad en el transcurso de su existencia. Sus ubicaciones fueron en calle Ponce 19; calle Ancha 10, de nuevo Ponce 19, Ponce 15; calle Muro 23; calle Merced 19 -primero en propiedad- y desde 2003 en calle Nueva 5.

Desde la llegada a la Iglesia de La Victoria han sido tres los lugares en los que en dicho Templo han recibido culto las Imágenes Titulares de esta Hermandad. El primero sobre fondo de dosel rojo cercano a la entrada principal y en su pared derecha. Después en la Capilla del Sagrario desde 1969 a 1974, año en que por obras se trasladó provisionalmente al Templo Parroquial de Santiago del que se regresa en 1976, presentando ya la Iglesia de La Victoria su actual configuración, que ha supuesto reducir su área casi a la mitad de la anterior. En esta reforma se dispuso una hornacina para las Imágenes de nuestros Titulares, abierta también en la pared derecha del Templo cercana al actual altar mayor y acabada sobre fondo rojo oscuro. Esta ubicación se estuvo ocupando hasta octubre de 1981 en que la sede canónica de la Hermandad del Cristo de la Buena Muerte se traslada al Templo Parroquial de Santiago.

Aquí es de justicia hacer un destacado comentario en favor del entonces Sr. Cura Párroco, nuestro Director Espiritual y hermano el Rvdo. Padre D. Francisco García Román, quien siempre tiene una especial deferencia hacia esta Corporación, con acompañamientos, inteligentes orientaciones y permanentes muestras de afecto, que las estimamos dignas de la mayor consideración, cariño y respeto.

En la Cuaresma de 1982, la Sagrada Imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte presidió el Via-Crucis de la Unión de Hermandades de Jerez.

En estos primeros veinticinco años de la Hermandad fueron sus Hermanos Mayores los siguientes Cofrades:

Don Francisco Núñez Jiménez (1.956 - 1.957 –Presidente de la Comisión Organizadora- / 1.957 - 1.965 )
Don José Montoro García (1.965 - 1.971)
Don Rafael Barrera Cano (1.971 - 1.977)
Don Joaquín Cuevas Soto (1.977 - 1.981)