La primera salida del palio del Dulce Nombre

a santa de 1967 es sin duda una fecha marcada para nuestra Hermandad. Después de tres años desde la adquisición y bendición de nuestra Dolorosa, todo estaba preparado para que este año realizara su primera salida bajo palio María santísima del Dulce Nombre. La tarea no fue nada fácil para nuestra corporación que en tan poco tiempo había conseguido su objetivo.
El 21 de junio de 1965, la Hermandad contrata, por medio de su Hermano Mayor Don Francisco Núñez Jiménez, con los talleres de orfebrería Villarreal, la construcción de una corona de plata de ley cincelada y sobredorada con oro fino que llevará engastada pedrería y con el escudo de la corporación grabado en el frente del canasto. Destacan sus calados y el canasto que se adorna con unas preciosas guirnaldas de rosas y cabujones. El precio convenido fue de 27.500 pesetas, entregándose 9.000 pts. Y el resto en dos pagos, uno de 9.000 y el segundo de 9.500 pesetas. El trabajo estaría terminado para el 10 de septiembre de ese mismo año.
Nuevamente en noviembre de 1965, la Hermandad se pone en contacto con Villarreal para el encargo de los respiradero de metal cincelado de estilo gótico, los cuales ascendieron a un precio de 82.500 pesetas. En el frontal de éstos aparece la imagen de San José, patrón de la Buena Muerte, asimismo aparecen las escenas marianas de la Anunciación y la Visitación a su prima Isabel. En los laterales del paso figuran ángeles músicos, de bulto redondo policromados. Para completar el paso se pidió presupuesto para los varales, pero la Hermandad no contaba con dinero suficiente, realizándose unos provisionales de tubos, sin repujar, unidos por unos nudos muy simples. Cabe reseñar que estos varales se hicieron por un año pero que por diversas circunstancias estuvieron saliendo hasta la madrugada de 1991. Aquellos primitivos varales se hicieron notar en la Semana santa de Jerez ya que cada madrugada llenaba sus calles con un característico sonido de campanillas que se dejaban sentir cuando lo golpeaban las bellotas de las caídas.
Ya en 1967, el 18 de enero más exactamente, se adquiere en los conocidos almacenes sevillanos de Peyré diecisiete metros de pana morada por 4.420 pesetas para la confección del manto, palio y faldones que fueron realizados también en Sevilla por Carmen Plaza que cobró por ello 6.500 pesetas. En marzo se realizó el forrado del techo de palio que fue ejecutado por la tapicería de Francisco González, en la calle Negros de nuestra ciudad por 1.000 pesetas. Corriendo la parte de carpintería a cargo de Manuel de Dios Rodríguez. El ahuecador fue realizado en Jerez por el taller Hijos de Miguel García en la plaza del Carbón ascendiendo a 2.258 pesetas.
Para la Virgen se realizó una saya blanca con apliques en oro que fue confeccionada en el colegio de El Salvador de nuestra ciudad. El llamador fue regalo de la Hermandad de la Esperanza de la Yedra en 1967. El resto de enseres necesarios para la salida bajo palio de nuestra titular fueron prestados por la Hermandad del Transporte.
El itinerario de nuestra cofradía se vio modificado debido a las dimensiones del paso de palio siendo el siguiente: Salida desde la iglesia de la Victoria (4:00), Ponce, Guadalete, Beato Juan Grande, Alameda Cristina, José Antonio Primo de Rivera, Rotonda (5:10), Carrera Oficial, Colegial (6:20), Plaza de la Encarnación, Reducto, Cruces, Plaza Domecq, José Luís Díez, Plaza asunción, Plaza Plateros, Alfonso el Sabio, Puerta de Sevilla, Marqués de Casa Arizón, Ponce e iglesia de la Victoria (9:00). La Madruga del 24 de marzo, a las cuatro de la mañana se abrieron las puertas de la iglesia de la Victoria. El tiempo acompañó, manteniéndose la temperatura primaveral durante toda la salida. El paso de palio fue llevado por treinta costaleros profesionales a las órdenes de la familia Olmedo. El exorno floral era de claveles blancos y llevaba como iluminación cincuenta candelabros, ocho de ellos con cera rizada pequeña en la delantera. En los laterales del paso llevó cinco jarras con sus correspondientes piñas de flores, prestadas por la Hermandad del Transporte, no llevando candelabros de cola.
Cabe reseñar que la anécdota de salida la marcó sin duda el hecho de que durante el recorrido procesional a la Virgen se le cayó la corona, arreglándose el pequeño contratiempo en breve, pudiéndose continuar el recorrido marcado sin más problemas.