Nuestra primera salida

l año de 1959, es una fecha marcada para la Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, en ella realiza la primera estación de penitencia. El trabajo de los años anteriores había dado por fin sus frutos. Antes de relatar lo que dio de sí la citada salida, vamos a realizar un breve repaso al año de 1958, donde corporativamente se da a conocer la Hermandad
El Martes Santo de ese año, una comisión de la Buena Muerte se desplaza hasta Sevilla invitados por la Hermandad de los Estudiantes para hacer estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral con dicha cofradía. La representación estuvo formada por cinco hermanos, portando el estandarte, que fue prestado por la Soledad al no poseer todavía uno propio la corporación, y cuatro varas. Ya en Jerez, en la Madrugada del Viernes Santo se asistió corporativamente al Convento de Madre de Dios, para realizar estación de penitencia con la Hermandad de la Esperanza de la Yedra
En esta ocasión la representación consistió en una ante-presencia en el paso de misterio formada por cuatro hermanos con varas y estandarte, esta vez con el de los Estudiante, y en la presencia del paso de palio de la Esperanza de la Yedra un hermano con vara. Además de participar en estos desfiles, la Hermandad formó parte ese año en las procesiones del Santo Entierro, Sacramental de Santiago, y en la de la Patrona, Nuestra Señora de la Merced, siempre con estandarte y varas de nuestra Hermandad homónima sevillana
En diciembre de 1958, concretamente el día 21, por acuerdo mutuo entre las hermandades del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y de la Esperanza de la Yedra, se aprueba el nombramiento del título de Hermano Mayor Honorario Perpetuo entre ambas cofradías. Llegamos a 1959, en febrero se celebra el primer quinario en la iglesia de la Victoria, que tiene su culminación el día 8 con la solemne función principal de instituto, siendo el predicador el Reverendo Padre Fray Sebastián de Villaviciosa, y celebrando la misa el Reverendo Padre don Francisco Gómez Cornejo. El domingo 15 de marzo, se expone en ceremonias de besapiés, en su capilla del Patronato Católico de Nuestra Señora de la Merced en calle Ponce, la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, corriendo a cargo de esta improvisada y artística instalación su camarera la señorita María Josefa Bohórquez y García de Villegas. Y llegó la esperada Madrugada del Viernes Santo del día 27 de marzo. Vamos a intentar reproducir como fue esa primera salida. A las cinco de la mañana se abrieron las puertas de la iglesia de la Victoria, los nazarenos vestían túnica de ruán negro con capirote del mismo color, cinturón de esparto y sandalias negras.
El día esperado se iba acercando y la Hermandad hacía gestiones para la salida. Al no poseer de un paso propio se solicita a la Hermandad del Santo Entierro el paso con el que procesionaba la Chacha, que no lo hacía desde 1955. Este paso realizado por José Asensio Vivero y por los hermanos Cintado se encontraba en mal estado. Recuerdo como comentaba nuestro Hermano Mayor Paco Núñez, que al ver el deterioro del paso lo solucionó "con un ligero humedecido". Los portahachones los prestó la Defensión y para el llamador se le colocó el de la puerta de la casa de vecinos de la Calle Ponce número 15.
El mayordomo Fernando M. Cano Romero conviene con el capataz Manuel Olmedo Corralero, El Papi, que su cuadrilla saque el paso de Cristo la Madrugada del Viernes Santo, por la cantidad de 4000 pesetas. El itinerario establecido sería: Salida desde la iglesia de la Victoria (05:00) Ponce, Guadalete, Beato Juan Grande,Alameda Cristina, José Antonio Primo de Rivera Rotonda (06:05) Carrera Oficial, Colegial (07:20) Plaza de la Encarnación,Reducto, Cristo de la Viga, Plaza Domecq, Barrancos, Curtidores, Plaza Peones, Carpintería Baja, Carmen, Sedería, Ingeniero González Quijano, Francos, Plaza San Juan, Plaza de los Ángeles, Canalejas, Ponce e iglesia de la Victoria (10:00). Comenzaba el cortejo con la cruz de guía, que había sido prestada por la Amargura, y dos faroles pertenecientes a la Oración en el Huerto. Seguían nazarenos con cirios, aproximadamente unas diez parejas e intercalados, entre ellos dos nazarenos con varas. A continuación la presidencia del estandarte, una representación de los Estudiantes y otra de la Esperanza de la Yedra. Lugares destacados ocupaban la señorita Mari Pepa Romero Barrera, directora del colegio del Patronato Católico en cuyo centro radicaba la cofradía, y el Reverendo Hermano Alfonso, director de la Escuela de San José.
Por último la presidencia y dos nazarenos con bocinas. Comentar que las bocinas, el estandarte y los cirios fueron prestados por la Hermandad de los Estudiantes de Sevilla.
Las diez varas de plata, obra del orfebre Seco Velasco, sólo procesionaron ese año, tuvieron que cambiarse por unas de metal cincelado debido problemas económicos. La ropa de los acólitos fue dejada por la Soledad. Finalmente el paso dirigido por Manuel Olmedo, con la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte iba exornado con claveles rojos, y detrás de él un solo penitente con su cruz. Este primer penitente era Francisco Núñez Jiménez, primer Hermano Mayor de la Cofradía, quién compuso la primera saeta que se le cantó en la calle a nuestro sagrado titular y que decía así:
Fatiguita han pasao

Tus hermanos para verte

Hoy te tiene en la calle

Cristo de la Buena Muerte

Durante todo el recorrido destacó la sobriedad y el riguroso orden penitencial. A la salida de la Colegial por la puerta de la Encarnación, se realizó un saludo al palio de la Esperanza de la Yedra, tradición que hoy en día se sigue conservando. También señalar que la Hermandad de la Buena Muerte fue la primera en Jerez, en bajar los cirios en las paradas. A las diez de la mañana en la Victoria se ponía punto y final a la primera salida de la Buena Muerte.