" El Rosario, Oración contemplativa"

lrededor de la figura de María hemos de aprender a situarnos, y nada mejor en este aprendizaje que la misma Santisima Virgen. Este "situarme" la Iglesia nos invita a experimentarlo con un método sencillo y cercano, a través del Santo Rosario. No se trata de una Paliza de cincuenta avemarias y demás, NO…se trata de experimentar, que Ella comparta con nosotros sus sentimientos en esos veinte grandes momentos que nos recuerdan sus Misterios. Eso sí de esos sentimientos han de brotar estilos de vida, actitudes… que nos asemejan a Ella y nos acercan a caminar en pos de su Hijo, de quien nos viene la salvación.

Que ella la de Dulce Nombre os acompañeen la oracion y os ayude afianzarla fe, la esperanza y el amor a Dios y al prójimo.

Juan Pablo II expresa así esta enseñanza:

María vive mirando a Cristo y tiene en cuenta cada una de sus palabras " guardaba todas sus cosas y las meditaba en su corazon" (LC2,19, Cf 2, 51). Los recuerdos de Jesús, impresos en su alma, la han acompañado en todo momento llevandola a recorrer con el pensamiento los distintos episodios de su vida junto al Hijo. Han sido aquellos recuerdos los que han constituido, en cierto sentido, el Rosario que Ella ha recitado constantemente en los días de su vida terrenal.

Y tambien ahora, entre los cantos de alegría de la Jerusalén celestial, permanecen intactos los motivos de su accion de gracias y su alabanza. Ellos inspiran su materna solicitud hasta la Iglesia peregrina, en la que sigue desarollando la trama de su papel de evangelizadora.María propone continuamente a los creyentes los misterios de su Hijo, con el deseo de que sean contemplados, para que puedan derramar toda su fuerza salvadora. Cuando se recita el Rosario, la comunidad cristiana está en sintonia con el recuerdo y con la mirada de María.

El rosario, precisamente a partir de la experiencia de María, es una oración marcadamente contemplativa. Sin esta dimension, se desnaturalizaría, como subrayó Pablo VI " Sin contemplacion, el Rosario es un cuerpo sin alma y su rezo corre peligro de convertirse en mecanica repeticion de formulas y de contradecir la adverterncia de Jesús " Cuando oreis no seais charlatanes como los paganos que creen ser escuchados en virtud de su locuacidad" (Mt 6,7). Por su naturaleza el rezo del rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso, que favorezca en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a traves del corazon de Aquella que estuvo más cerca del Señor y que desvelen su insondable riqueza.

Es necesario detenernos en este profundo pesamiento de Pablo VI para poner de relieve algunas dimensiones del Rosario que definen mejor su carácter de comtemplación cristológica.

Rvdo P. D. Manuel Lozano Jimenez.