María santísima del Dulce Nombre y su bendición

espués de los primeros años tras la fundación, bendición del Cristo y primera salida de nuestra Corporación, la Hermandad pone en marcha un anhelado proyecto, la adquisición de una imagen de dolorosa. A principios de febrero de 1964, la Hermandad entra en contacto mediante carta con los imagineros, Manuel Hernández León y Antonio Castillo Lastrucci, comentándole que desearían comprar una Virgen dolorosa ya realizada. Los dos imagineros contestaron pocos días después, confirmándoles que tenían una imagen ya terminada en el taller. La Hermandad, al recibir la noticia, se pone en contacto nuevamente con los imagineros y les comunica que el día 23 de febrero, la junta de gobierno se desplazará a Sevilla para ver la imagen. A continuación relataré como fue aquella visita a la capital hispalense. La mañana del domingo veintitrés, miembros de la junta de gobierno, encabezados por su hermano mayor, Francisco Núñez Jiménez, se desplazaron hasta Sevilla. En primer lugar se dirigieron a la casa de Manuel Hernández León, sita en calle sol número 44, donde les fue enseñada una talla de dolorosa, con diversas opiniones. Momentos después se presentaron en el taller de Castillo Lastrucci, en la calle San Vicente número 52. Allí fueron atendidos por Adolfo Castillo, hijo del imaginero, quién les enseñó la preciosa dolorosa.
Después de observar la imagen, al igual que con el otro imaginero, le comentaron que ya le contestarían. Una vez fuera del domicilio de Lastrucci, volvieron a expresar sus pareceres sobre la imagen, coincidiendo todos, la imagen que les había enseñado Castillo les gustaba. Así que decidieron volver al taller del imaginero sevillano para verla otra vez. Una vez allí, Manuel González Monroy que les acompañaba, le puso a la dolorosa unas telas en forma de rostrillo, al verla vestida no dudaron un instante adquiriendo la imagen.
El precio fijado era de 12.000 pesetas (72 €), dando en aquel momento entre todos 4.000, siendo regalada por los miembros de la junta. La Dolorosa fue acoplada en la furgoneta Citroen 2 CV de la empresa RECSA y de esta forma se trajo para Jerez. Una vez llegada a nuestra ciudad, la dolorosa fue llevada a casa de Rafael Barrera, a la calle Larga número 79, y vestida por Fray Domingo. La nueva imagen permaneció allí hasta el día 19 de marzo, festividad de San José, cuando fue llevada y expuesta en la Sala de Hermandad, sita en calle Ponce 19, para que fuese admirada por los cofrades de nuestra ciudad. La mañana del 28 de mayo de 1964, festividad del Corpus Christi, fue bendecida en la iglesia de la Victoria por el Excelentísimo y Reverendísimo Señor Don José María Cirarda Lachiondo, Obispo Vicario en Jerez. El altar mayor estaba presidido por la imagen del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, teniendo de fondo un dosel. En el plano inferior del presbiterio había sido colocada la bellísima imagen de María Santísima del Dulce Nombre, revestida de valioso manto y ricamente alhajada con la ropa que había cedido gentilmente para esta ocasión la Hermandad de la Oración en el Huerto por medio de Fray Domingo. Aparecía todo el presbiterio exornado de plantas y flores.
Ante el altar mayor se había colocado un estrado y en él se situaron la camarera de la santísima Virgen, Doña Ángeles Pérez, viuda de Soto, los padrinos de la ceremonia, señorita Mari Pepa Romero Barrera y don Francisco Núñez Jiménez, directora del colegio del Patronato Católico de Nuestra Señora de la Merced y Hermano Mayor, respectivamente. Además de los miembros de la junta de gobierno, representaciones de las asociaciones de la feligresía, cofradías de penitencia y demás personalidades invitadas. Inició el acto S.E.R. El Obispo-Auxiliar de Sevilla y Vicario de Jerez, Doctor Don José María Cirarda Lachiondo pronunciando unas bellísimas palabras con relación a la solemne y emotiva ceremonia que se celebraba. Seguidamente, Monseñor Cirarda, revestido de pontifical, procedió a la bendición de la nueva imagen con el ceremonial de rigor, asistiendo al prelado el párroco Don Francisco Guerra González, coadjutor Don Francisco García Román y el capellán del S.E.R. Don José María Ruiz de Azua, cantándose por último la solemne Salve.
La Madrugá del Viernes Santo de 1967 procesionaría por primera vez María Santísima del Dulce Nombre. En Abril de 1980, fue restaurada por José Guerra Carretero.