Iglesia de Santiago

e todos es sabido que nuestra actual sede canóniga se cerró al culto allá por el mes de Abril de 2005, debido a su precario estado de conservación. Con estas líneas queremos poner nuestro granito de arena para recordar e informar acerca del estado de obras de reforma y rehabilitación del templo.
La situación económica del proyecto de reconstrucción no pasa por buenos momentos, pese a que entidades privadas y de la administración pública están colaborando en la medida de lo posible, requiriendo además de la colaboración ciudadana. No olvidemos que desde su cierre, nuestra Hermandad realiza su salida penitencial desde dos sedes: El Cortejo de Nazarenos desde la Iglesia de la Merced y Nuestros Sagrados Titulares desde la Capilla creada en nuestra Casa de Hermandad – que por cierto, las Benditas Imágenes también necesitan que las visiten cualquier día del año dado que continúan expuestas al culto en C/ Nueva, Nº 5.

Para evitar tener que improvisar más acciones que, al fin y al cabo afectan a nuestra vida de Hermandad, debemos colaborar con la Plataforma Pro-Iglesia de Santiago presidida por el Sr. D. Juan Salido Freyre y domiciliar un donativo voluntario en la cuenta siguiente:

2071 – 1200 – 11 – 0187774032

La citada Plataforma ha editado en dos ocasiones sendos boletines donde se recopila información acerca de la evolución de las obras y últimas noticias conocidas, entre otras cosas. Concretamente en el Boletín Nº 2, apareció un artículo titulado “Salvando Santiago” redactado por nuestro hermano y arquitecto Miguel Ángel López Barba, y que me permito transcribir literalmente:

“Fue en el mes de Noviembre cuando empezamos a saber que nuestra querida iglesia de Santiago se estaba empezando a salvar.

Y digo que empezamos a saber, en vez de ver, porque no se veía nada desde el exterior. Todo ocurría muy suavemente y la primera actuación fue la de proteger todos los elementos que pudieran ser dañados posteriormente como el baldaquino, cuadro de la portada, púlpitos, elementos de carpintería,…

No es hasta comienzos del actual año de 2007 cuando empezamos a ver en el exterior el movimiento que se traducía en el vallado de la zona de actuación de la iglesia, todo ello basado en el proyecto de Seguridad y Salud en el trabajo, y encaminado a proteger todas aquellas personas que trabajen en el interior del templo e impedir que personas no autorizadas accedan a él con el peligro que para ellos conllevan.

En el interior se colocaron mallas de protección en todas las bóvedas y en el exterior pescantes con redes para eliminar los daños por deslomes de elementos pétreos. Empezamos a ver el utillaje que iban a emplear en la rehabilitación del templo.

No es hasta marzo cuando los trabajos toman ya un ritmo, sin dejar de ser lento, pero al menos esperanzador. Lo primero que se ejecuta es el tratamiento de las siete cabezas de los pilares, quedando sólo uno sin tratar por su buen estado (Pilar 1), mediante inyecciones de micro-cemento para la preparación de la colocación de los collarines de apeo.

La siguiente operación se centró en la capilla bautismal y el pilar más cercano a ella (Pilar 5). Aquí el tratamiento se hace más complejo llegando a poder decir que se convierte en una verdadera cirugía arquitectónica.

El tratamiento comienza con la preparación del apuntalamiento de los muros, pero sin que entren en carga, esto es, se plantean los elementos que transmitirán los pesos pero sin que aún trabajen. Antes se deben tratar el suelo y el propio muro para que ambos consigan la suficiente resistencia de tal forma que; el primero soporte el peso y el segundo sea capaz de transmitirlo.

Una vez efectuadas las inyecciones de micro-cemento en las zonas altas del muro de la capilla bautismal, se ejecutó el apeo del arco de entrada y ambos muros mediante elementos metálicos. Siempre se utiliza un apeo mediante gatos hidráulicos que consiguen controlar la carga transmitida para no crear un punto duro.

Conjuntamente con esto se coloca, mediante un taladro de más de 20 metros de profundidad, un punto fijo de referencia mediante el cual se controla y mide milimétricamente todos los elementos del templo. De esta forma se comprueban las deformaciones y se controlan las cargas de los apeos.

Una vez se descargaron los elementos a tratar se procedió al inyectado progresivo y controlado de micro-cemento para rellenar los huecos y aumentar su resistencia.

Actualmente la capilla bautismal está preparada para su tratamiento definitivo; aumento de resistencia del muro, aumento de resistencia del terreno y, algo más adelante, nueva cimentación.

Ya se han enfundado los pilares 5 y 7, primer trabajo de preparación para su tratamiento. Se han sacado nuevas muestras de éstos, para su análisis y comprobación de éstos tras su tratamiento. En breve se procederá al inyectado de micro-cemento del primer tramo de los pilares como primera actuación de estabilización de la nave principal”.

Como han podido comprobar, las operaciones ejecutadas hasta el momento requieren de un tiempo curioso y de una solvencia económica importante. Hagamos posible entre todos que este patrimonio histórico pase heredado de generación en generación como desde antaño nos ha sido cedido a nosotros.