Anécdota

orría el mes de abril del año 1989. El por entonces Párroco de Santiago y Director Espiritual de nuestra Hermandad, nuestro querido D. Francisco García Román, se encontraba en Roma realizando estudios de Teología y Derecho Canónico.
Durante su estancia en esta ciudad, D. Francisco tuvo a bien dirigirse al Vaticano para solicitar una Bendición Papal para su Hermandad de la Buena Muerte; y así lo hizo textualmente. En la solicitud pedía la bendición de Su Santidad para la Hermandad de la Buena Muerte de Jerez.

Días más tarde, mientras se encontraba en su lugar de descanso en Roma, el Colegio Mayor de San José, fue requerido por la misma persona que tramitó la solicitud, para que D. Francisco explicase a qué se dedicaba esa Hermandad de la "Buena Muerte", ya que Su santidad el Papa no daría su bendición a ninguna asociación dedicada a la eutanasia. Tras quedar claro el entuerto, Su santidad aceptó la solicitud de bendición, la cual se puede contemplar expuesta en la actual Sala de Juntas de nuestra Casa de Hermandad.

Y es que hay que reconocer que el nombre tiene su "mijilla" de guasa.