Capilla de la Paz

i hablamos de arte, ¿cómo no hablar de nuestra casa?, nuestra parroquia, nuestra sede canónica, Santiago. Casa que nos acogió con los brazos abiertos un 9 de octubre de 1981 y rodeándonos con los lazos fraternos una Hermandad del Prendimiento que hicieron que nuestras imágenes se sintieran en tan confortable hogar.
Llegamos a Santiago, y durante muchos años nos cobijábamos en la Capilla de la Paz, siendo un hermoso ábside humilde e íntimo no por ello menos importante. Una Real Capilla de claro estilo mudéjar, a la cual Alfonso X puso la advocación de Santiago Apóstol. Originándose como ermita fundada en la época de Alfonso XI, conmemorando la Batalla de Salado y edificada en 1430, con anterioridad a la Iglesia de santiago el Menor y del Refugio.
Fue preciso, al paso de los años, transformar en parroquias dos ermitas existentes fuera de las murallas que poseía Jerez, porque a ellas acudían gran número de vecinos de los barrios que se iban formando en su contorno. Estas ermitas fueron san Miguel y la citada Capilla de la Paz. Esta capilla tenía necesidad de adaptarse a un recinto preexistente como era la nueva Iglesia, al igual que Nuestros Titulares se adaptaron a ella con profundo sentimiento y austeridad, acompañados en todo momento por Nuestra Señora de la Paz, imagen del siglo XVI que aquí se venera, y a la que le debe el nombre la capilla. Imagen con una interesante restauración de majestuosa talla y rica policromía. Momentos Hermosos se han vivido bajo su bóveda de nervios cruzados, espléndidamente decorados con puntas de sierra y de racimos mocárabes en las claves centrales.
¿Cuántos rezos y plegarias hemos conmemorado a nuestro Cristo de la Buena Muerte y María del Dulce Nombre bajo esta capilla?. Bajo esa leve iluminación, de planta rectangular y hermosa profundidad, bajo capiteles terminados por columnillas cortadas, acentuadas por la sobriedad de su decoración, con fustes que quedan unidos entre sí por una imposta decorada con cabeza de clavos, poseyendo en las esquinas, trompas de semibóveda.
Debemos hacer observar que en el exterior y bajo un óvulo circular, abierto posteriormente, se distingue un arco apuntado que probablemente fuera la primitiva entrada a la capilla.
Finalizando, nos quedamos con el recuerdo de la estancia y esos momentos tan cordiales que Nuestros Titulares encontraron bajo esa solemne Capilla en compañía tan grata y añadiendo en primera persona, si me lo permitís mi nostalgia a esa capilla hace que la recordemos en estas líneas que reparto.